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Bruxismo

Bruxismo

bruxismo3Bruxismo es el término médico que se emplea para definir el rechinamiento dentario. Aunque pocas personas lo asocian con el bruxismo, el hecho de apretar los dientes, también queda incluido dentro de esta definición. El apretamiento dentario es una respuesta natural al estrés en muchos animales, incluido el ser humano. El bruxismo puede estar relacionado con los trastornos temporomandibulares, bien como un desencadenante de los espasmos de la musculatura masticatoria o bien como resultado del disconfort que presenta el paciente.

Aunque el bruxismo tenga una capacidad elevada de destrucción de los dientes no es raro que se presente en algunas situaciones. Por ejemplo, en la infancia es un fenómeno bastante frecuente que no es considerado como patológico, salvo que exista un elevado nivel de atricción (desgaste) dental. En estos casos, el potencial de destrucción de las estructuras dentarias debería monitorizarse mediante visitas dentales rutinarias. Conforme se produce la maduración y el crecimiento del niño, en general el bruxismo tiende a desaparecer.

Posteriormente en la edad adulta, el bruxismo se transforma en un método de eliminación del estrés, la ansiedad o el nerviosismo.

Mucho se ha discutido sobre la etiología (causa) de la aparición de este hábito parafuncional. Existen múltiples factores que puede desencadenar la aparición del bruxismo: factores genéticos (el bruxismo es más prevalente en ciertas familias), la administración o ingesta de ciertos fármacos o drogas, enfermedades del sistema nervioso central, alteración en el equilibrio de los neurotransmisores cerebrales, el estés emocional e incluso la presencia de trastornos del sueño.

A veces el ruido provocado por el paciente que rechina los dientes puede despertar incluso a su pareja durante la noche. La tensión resultante a nivel de la musculatura masticatoria puede provocar dolor y espasmo de dichos músculos. Del mismo modo el bruxismo puede originar daño en los dientes y en sus estructuras de soporte, así como fracturas de restauraciones y prótesis que pudiera llevar el paciente en su boca. No es raro que el paciente bruxómano presente trastornos temporomandibulares, cefaleas, hipertonía o hipertrofia de los músculos masticatorios o dolor a nivel de la articulación temporomandibular.

bruxismo8Lo que resulta indudable es que de todas las parafunciones que afectan al aparato masticatorio, el bruxismo es la más destructiva y necesita de una evaluación y manejo clínico adecuado para prevenir problemas cada vez más importantes.

El bruxismo es detectado por métodos directos o indirectos. Los estudios de polisomnografía hospitalaria o poligrafía ambulatoria nos permiten conocer con más profundidad los hábitos de sueño del paciente y su nivel de contracción muscular.

Dispositivos como el Grindcare nos pueden acercar al conocimiento del grado de severidad de los eventos de apretamiento o rechinamiento del paciente.

Como métodos indirectos tenemos los cuestionarios, la información obtenida a través de la pareja del paciente, o la observación directa del grado de atricción o desgaste de la dentición.

El tratamiento del bruxismo se realiza a 3 niveles: oclusal, farmacológico y psicológico.

A nivel oclusal, la colocación de férulas interdentales es el tratamiento más extendido para la prevención del desgaste dentario. Sin embargo hay que ser cuidadosos en este aspecto, dado que existen diferentes tipos de dispositivos interoclusales, algunos de los cuales pueden provocar más prejuicio que beneficio al paciente.

La elección del dispositivo interoclusal debe de ser cuidadosa y teniendo en cuenta otros posibles problemas que pueda tener el paciente (chasquidos articulares, limitación de apertura, dolor crónico etc…) Del mismo modo necesitan de revisión y ajustes periódicos por parte del profesional cualificado.

El tratamiento farmacológico se reserva para aquellos casos severos en los que se ha demostrado una relación directa con ciertas enfermedades o trastornos que pudiera sufrir el paciente.

En cualquier caso un abordaje psicosocial es siempre importante, puesto que ayuda a ser consciente de la presencia del hábito (especialmente durante el día) y reducir los niveles de estés emocional del paciente.